martes, 29 de junio de 2010

El Vedanta
Uttara Mimansa
(Joaquín Sánchez G.)

1) Introducción


Una de las culturas más milenarias en su expresión religiosa, es la India, y su bases religiosas están contenidas en los Vedas. Los Vedas están formados por Mantras, Brahmanas, Aranyakas y Upanishads. Los Mantras son himnos, los Brahmanas textos litúrgicos ( lo ritual en los Vedas). Los aranyakas , son los “libros del Bosque”.
Los Upanishads constituyen la sección de los Vedas dedicados al conocimiento (jnana-Kanda). Las secciones rituales y las secciones filosóficas dedicadas al conocimiento están como la primera (purva mimansa) y la última (uttara mimansa) que se le conoce como Vedanta.
El propósito de los Vedas es incitar al hombre a cumplir con el dharma, no es describir lo que ya es; su propósito es describir lo que se debe cumplir o cumplirse.
Por medio del pensamiento y de métodos racionales es posible establecer indirectamente, o sugerir en parte, el estado final no dual. En este estudio se explica la finalidad única del Vedanta que no es sugerir, sino hacer conocer.

2) Maya y realidad en el mundo de la Ignorancia
Maya, de la raíz “medir, formar construir” hace referencia a la “Ilusión” que nos hacemos de las cosas que son medibles por nuestros sentidos y las que no son medibles pero que percibimos, entendemos a través del mundo dual.
El mundo fenoménico que observamos y manejamos, la mente y las facultades conscientes e inconscientes son los temas claves de las enseñanzas del Vedanta. Si el discípulo no entiende correctamente lo que representa maya, puede desmerecer toda la validez de los elementos sensibles para el camino ascensional.
Para las mentes no iluminadas, Dios parece dotado de actitudes que serían humanas, como que se puede enfurecer o que ser benévolo, tal como vemos en el panteón griego. La endoculturación debido a la influencia de las religiones, nos parece que el Dios absoluto está presente en las diversas comunidades religiosas, en las meditaciones de sus teólogos, casi un Dios personal que desmerece los otros canales religiosos y da pie a un autoengaño. También es cierto que poseen un valor inapreciable como medio preliminar, proporciona una escalera donde el individuo puede ir ascendiendo desde su yo egoísta hasta lo más alto qué llegado a un nivel, ésta escalera ya no le es útil. Aquí el discípulo tiene que tener valor y claridad para abandonar la escalera.
Otro tema importante es el lenguaje, depende del caudal idiomático para el desarrollo y explicación del pensamiento. En la filosofía de la India, éste caudal idiomático se designa con el témino “naman” (en latín es nomen y en el idioma español es “nombre”). Al operar nuestra mente, “al pensar”, ella está formada por ideas. Naman es el reino interior de los conceptos y el reino exterior de la forma, figura, color es “rapa”. Entonces naman-rapa significa por una parte, el hombre, el individuo que piensa y experimenta, el hombre dotado de mente y sentidos; y por otra parte significa todos los medios y objetos del pensamiento y de la percepción. Nama-rapa es la totalidad del mundo subjetivo y objetivo. El mundo indo hace hincapié en lo inadecuado del lenguaje y del pensamiento lógico para expresar y comprender sus sistemas.
La filosofía India afirma que las experiencias que la mente pueda tener respecto a la realidad exceden respecto a la esfera lógica. Para expresar un conocimiento logrado en momentos de intuición se sirve de los símbolos, mitos, etc...
La verdad acerca de la Ignorancia no puede conocerse mientras uno se mantiene dentro de los límites de la Ignorancia. La Ignorancia constituye un límite. De esta forma que cuando se conoce ya no tiene sentido hablar de la Ignorancia porque se ha trascendido. Así avidya (la ignorancia) se superpone a la realidad última en este caso, es Brahma, no se puede demostrar por razonamientos, porque el razonamiento no puede existir separado de la ignorancia. Es como analizar la obscuridad con luz del sol.
El filósofo vedantino Sankara declara “ La característica misma de la ignorancia es mera ininteligibilidad.

1) Las 6 Escuelas Ortodoxas ( la 6ª es la escuela Vedanta).
Las cuatro escuelas ortodoxas que se han examinado en otros apartados son la Nyaya, Vaisesika, Sankya y Yoga. Las escuelas restantes son, la mimansa y el vedanta.
El Sankhya junto con la Escuela Vaiseshika y la Yoga se afirman en conceptos más antiguos todavía, recalcando la realidad divina de las grandes fuerzas de la Naturaleza y el carácter sagrado del Universo aún en la multiplicidad. La Vedanta, como veremos, confiere realidad exclusivamente al Absoluto y Único Ser, mientras que el mundo visible constituye una ilusión.
El Yoga puede considerarse como la aplicación práctica de la metafísica del Sankhya, se fundamenta en la concentración (Samadhi) por la que el Yo o el Sí-mismo vuelve a ese estado puro, libre y eterno.
Cuando nos referimos a la Mimansa estamos hablando que es una escuela que su sentido es investigar, exponer, considerar, una reflexión o exposición sobre los Vedas.

Conviene aclarar que Mimansa significa “escrutinio” indagación”, “investigación”.
El principal objetivo del sistema mimansa es establecer la autoridad del Veda y descifrar sus enseñanzas rituales. Se denomina Purva, es decir, la más antigua o primera exposición sobre los Vedas y ésta pretende dar la exacta interpretación de las prácticas y fórmulas del culto védico
El Vedanta literalmente significa el “final del Veda”, en éste sentido se basa en los Upanishad, que es el libro del final del Veda. Es la sabiduría que corona la revelación védica, organizando y desarrollando las doctrinas metafísicas contenidas explicita e implícitamente en los textos sagrados

4) Escuela Vedanta o Uttara Mimansa.
La doctrina del Vedanta , tal como se refirió Sankara hace referencia al concepto de Maya. Cuando hablamos de Maya nos referimos a la inconsistencia de lo manifestado o lo que es perecedero en un largo tiempo.
El Vedanta significa el “final del Veda”: en sentido material, son los libros que vienen después del Veda, es decir, los Upanishad. La doctrina metafísica se desarrolla por medio de la revelación védica. En este texto se concibe la realidad última, Brahman, conforme a dos visiones, una cósmica (saprapañaca) y otra no cósmica ( nisprapañaca).

Las tradiciones teístas dentro del Vedanta aceptan la visión cósmica; mientras que la tradición no dual, advaita, considera que la visión no cósmica es superior.
Los textos básicos de estas escuelas son fundamentalmente tres: Las Upanishad, el Bhagavad Gita ( forma parte del Mahabharata, también basado en los Vedas) y el Brama-sutra (expone las enseñanzas de los Vedas en orden lógico).
El autor del Brama-sutra (400 a.C.) es a quien en la india le identifican como Vyasa, compilador de los Vedas. Hubieron varios vyasas o compiladores.
5) Esencia del pensamiento Vedantino
El gran engañador “Maya” es lo que se sobrepone, sobreimprime sobre la realidad. En la filosofía vedantina, el maya es una ilusión, el objetivo es fundirse con lo real, con lo Uno. En ésta búsqueda, se basan en las enseñanzas de los Upanishad.
Por la característica del hombre en general, en su estado evolutivo, utiliza los sentidos y la mente no iluminada de forma que considera real lo que los sentidos y la mente perciben. Por ejemplo: Si encontramos una cuerda en el camino, por la naturaleza de la cuerda en el camino podemos percibir una víbora.
Sankara fue el máximo exponente de la filosofía vedantina, junto a otros ascetas se han esforzado por desprenderse de este mundo mediante una constante meditación en lo Universal.
Según el Vedanta el factor fundamental de los problemas de nuestra conciencia normal y diurna añadido a la fuerza que constituye nuestro ego es lo que induce a tomarse a sí mismo y sus experiencias como realidad y es la “ignorancia” “avidya” la que no deja ver la realidad últerrima o Brahman.
Tampoco es posible decir que esa ignorancia sea algo existente “sat” ni tampoco inexistente “a-sat” sino inefable, inexplicable, indescriptible. Se explica que si fuera irreal carecería de fuerza suficiente para atar la conciencia a las limitaciones del individuo y ocultar la visión del hombre sobre las verdades. Por otra parte si fuera real, absolutamente indestructible no podría ser desvanecida tan fácilmente por el conocimiento.
La característica de la ignorancia es su transitoriedad y los cambios de los fenómenos transitorios particulares que ella abarca. La ignorancia ha existido siempre aunque siempre cambiante.
El que aspira a ser instruido en la filosofía vedantina tiene que haber cumplido con todos los deberes religiosos tiene que haber estudiado los cuatro Vedas y debe ser capaz de discriminar entre las cosas permanentes y las cosas transitorias.
Sankara dice que se debe enseñar a quien “sea de ánimo tranquilo, que haya dominado las fuerzas de sus sentidos, que esté libre de faltas, que sea obediente, que esté dotado de virtudes, que sea siempre sumiso y esté ávido de la liberación”.

El gran tema de toda enseñanza vedantina es la identidad de la mónada vital individual con el Brahman, cuya naturaleza es pura conciencia o espiritualidad. Es un estado de conciencia que está más allá de los pares de opuestos donde todas las ideas de separación y variedad desaparecen. Para alcanzar la meta suprema hay que extirpar hasta el último rastro, hasta el último germen de la ignorancia “avidya.

Una anécdota de un viejo gurú explicaba a su discípulo acerca de la Persona Divina y decía: -Todo es Dios, el Infinito, puro y real, ilimitado y más allá de los pares de opuestos, libre de cualidades diferenciales y distinciones limitadoras. Éste es el sentido último de todas las enseñanzas. de nuestra santa sabiduría. El discípulo comprendió y se decía a si mismo “Dios es la única realidad, podemos encontrarlo en todo” Estaba exaltado; una oleada sentimental lo traspasó y se sintió luminoso e Inmenso.
Cuando echó a caminar, lo hizo con agilidad y sin peso. Iba por medio de la carretera y un enorme elefante apareció en su camino. El conductor del elefante le grito: ¡Apártate! Pero el exaltado estudioso de la ciencia vedantina, aunque lleno de divinos sentimientos, oyó y vio al elefante que se aproximaba y se preguntó: —¿Por qué habré de dejar paso a ese elefante?. Yo soy Dios; el elefante es Dios. ¿Tendrá Dios miedo de Dios?— Y así, intrépidamente y con fe, continuó en medio de la carretera. Pero cuando Dios se acercó a Dios, el elefante lo arrolló y lo arrojó fuera del camino.
Cubierto de polvo, magullado y renqueando, volvió al maestro y le contó su rara experiencia. El gurú lo escuchó serenamente y cuando el cuento hubo terminado replicó sencillamente: -En efecto, tú eres Dios, y también el elefante. Pero, ¿por qué no escuchaste la voz de Dios que desde el conductor, que también es Dios, te pedía dejar paso?


6) Prácticas de ejercicios preparatorios para la aprehensión directa de la espiritualidad
Práctica de ejercicios que gradualmente conducen al candidato sincero hacia esa espiritualidad en su forma pura a través de una serie de estados preparatorios y preliminares de entendimiento.
Estos ejercicios se explicarán de forma simple. Se ha copiado literalmente del libro “Filosofía de la India de HEINRICH ZIMMER ”

1. El primero de estos estados consiste en estudiar, escuchar al maestro y aprender cabalmente los textos revelados prestando cuidadosa atención a lo que dicen.
2. El segundo estado consiste en una continua e ininterrumpida consideración sobre el Brahma.. El discípulo llega a imbuirse del espíritu de lo que se le ha enseñado. Así satura su ser con las actitudes requeridas para lograr la realización del Yo.
3. El estado siguiente es un intenso enfoque de una visión interior de larga duración y concentrada en un punto. Se calma la inquietud del espíritu porque todas sus energías han sido concentradas en un solo punto estable.
4. El ejemplo clásico del estado final está dado por la sal en el agua. Así como, al disolverse en el agua, la sal ya no se percibe separadamente y solo queda el agua, así también el estado mental que ha tomado la forma del Brahman, el Uno-sin-segundo, ya no se percibe, y sólo queda el YO. En este estado, la distinción entre el espectador y la cosa observada (sujeto y objeto) desaparece. La conciencia del devoto se ha transformado en la sustancia del Yo

El candidato vedantino que aspira seriamente a pasar por los tres estados de absorción (samahi, “unión, cumplimiento”) tiene que llevar una vida ascética, estrictamente monástica. Debe someterse a múltiples disciplinas, que han sido clasificadas de la manera siguiente. Yama, la “disciplina general”, comprende una cantidad de mandamientos que tienen por objeto inculcar un hábito de comportamiento no egoísta, auto controlado, no mundano. Se parecen a los de las órdenes budistas y otras órdenes ascéticas de la India dedicadas a liberarse de la ronda de nacimiento y muerte.

El Vendanta los describe de la siguiente manera:
1. Primer paso
a) ahinis, no-violencia: renunciamiento a la intención de dañar a otros seres con pensamiento, palabra u obra
b) satya, veracidad, honestidad, sinceridad: el mantenimiento de la identidad entre el pensamiento, la palabra y la acción;
c) asteya, el no robar;
d) brahmacarya: vida en celibato, como la que se exige al alumno en el primero de los cuatro.
e) aparigraha, no-aceptación, rechazo, renunciamiento de todas las propiedades que lo atan a uno al mundo y a su ego, capaces de obstruir el camino de la meditación.

2. Niyama, la “disciplina particular” que consiste en una constante práctica de:
a) auca, limpieza del cuerpo y pureza de la mente
b)Santoa, ecuanimidad con respecto a la comodidad y la incomodidad y a toda clase de sucesos.
c) Tapas, austeridad, indiferencia ante los extremos del calor y del frío, el placer y el dolor, el hambre y la sed; las necesidades, deseos y sufrimientos del cuerpo deben ser dominados, con el fin de que ya no distraigan a la mente introvertida de su difícil tarea de alcanzar el Yo.
d) Svadhyaya, el estudio, el aprender de memoria los textos sagrados que comunican los principios del Vedanta,

3. Asana, las posturas del cuerpo, las manos y los pies prescritas para todos los ejercicios espirituales y descritas en detalle en los textos de Yoga; por ejemplo, la postura del loto” (padmasana), la “postura de la svástica” (svastikasana). Las posturas correctas son fundamentales para cada ejercicio de Yoga; se las considera como requisitos físicos elementales previos a toda meditación, contemplación y absorción.

4. Pranayama, el control y el ordenado desarrollo de la respiración, que constituye una técnica muy avanzada en la India y cuya finalidad es dominar y contener el aire vital (prana) en sus tres estados primarios de a) “repleción” (paraka); b) “acumulación o retención, como si el cuerpo fuera una marmita (kúmbhaka)”, y c) “vaciamiento” (récaka), según diferentes ritmos y cantidades.

5. Pratyahara, el acto de retirar las funciones sensoriales de sus campos de objetos exteriores hacia el interior, de modo que puedan quedar en calma.
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6. Dharana., concentración, fijando firmemente la facultad sensorial interna (ántar-índriya) en el Uno-sin-segundo.

7. Dhyana, meditación, actividad intermitente del sentido interno después de haberse fijado en el Uno-sin-segundo; es una oscilación que procede como una corriente (pravana) que temporariamente cesa y vuelve a fluir. El Yo es visualizado, pero luego se lo pierde de nuevo a pesar de la concentración del sentido interno.

8. Samadhi, la absorción, que es de dos clases: a) savikalpa o sampranata, que es la absorción con plena conciencia de la dualidad del que percibe y b) nirvikalpa o asampranata, que es la absorción no dual, absolutamente vacía de toda conciencia de distinción entre el percipiente y la cosa percibida. En el samadhi del primer tipo el proceso mental o vitalidad oscilante de la conciencia asume la forma del Brahman, el Uno-sin-segundo, así como en el ordinario estado de vigilia asume la forma de los objetos.

Cuatro estados mentales constituyen obstáculos para alcanzar el nirvikalpasam

El cuarto y último obstáculo en el camino hacia el nirvikalpasamadhi es el de la beatitud del estado que lo precede inmediatamente: el goce del savikalpa-samadhi. El yogin no quiere renunciar a sí mismo y a su éxtasis disolviéndose en el Yo con el cual ahora, por fin, se enfrenta cara a cara. Queda hundido en la visión beatífica, sin la voluntad de abandonar la dualidad del que ve y de lo visto. El nirvikalpa-samadhi ocurre cuando la mente ha ido más allá de los cuatro obstáculos. Entonces está quieta, como la llama de una lámpara protegida del viento. Inmóvil y sin sucesos, permanece en la “espiritualidad o conciencia”

El Vedanta distingue tres clases de karma:

1) sáñcita-karman: los gérmenes del destino ya almacenados como resultado de actos anteriores, pero que aún no han comenzado a germinar.
2) Agamikarman: los gérmenes que se recogerían y acumularían si fuéramos a continuar por el camino de la ignorancia que es fundamental a nuestra biografía actual; es decir, el destino que aún no hemos asumido;
3) prarabdha-karman: los gérmenes recogidos y acumulados en el pasado que realmente han comenzado a crecer, es decir, el karman que produce frutos en forma de sucesos actuales.

El Vedanta afirma “ Aquel que no ve nada en el estado de vigilia, como en el sueño sin sueños; el que habiendo percibido la dualidad la experimenta como no dual; el que, aunque trabaja, permanece inactivo; ése, y nadie más, conoce el Yo. Ésta es la verdad.

7) Exponente de la Fª Vedantina (SANKARA).
Poco se sabe de su vida. Nació en año 788 y murió en el 830 de nuestra era.
Es considerado como un gran escritor, místico, brahmán y fundador de la escuela de filosofía vedantina llamada “no dualista” (advaita).Gran influyente en su época y hasta la actualidad en el pensamiento Indio.
Afirman que muy joven dominó todas las ciencias; Se dice que acercó el curso de un río a la puerta de su madre para ahorrarle el trabajo de ir a buscar agua.
Siendo muy joven se retiró al bosque , donde encontró al sabio Govinda, y se convirtió en su discípulo. Se dedico a viajar por toda la India para aprender de otros maestros.
En sus múltiples viajes creo diez órdenes monásticas y varias fundaciones piadosas.

Desarrolló con firme coherencia una doctrina sistemática que tomaba al Yo (atman) como única realidad, y consideraba a todo lo demás como producto fantasmagórico de la ignorancia (avidya). El cosmos es efecto de la ignorancia y también lo es el ego interior que en todas partes es confundido con el Yo.
El Maya, la ilusión, se burla a cada instante de las facultades de percepción, pensamiento e intuición. El Yo es un abismo oculto. Pero cuando se conoce el Yo no hay ignorancia, no hay maya, no hay avidya; es decir, no hay macrocosmos ni microcosmos: no hay mundo.
Como se explicó antes, sus obras son ricas en comentarios de los Upanishad, el Bhagavad Gita y su principal texto es “comentarios sobre los Brahmasutras”.

Cierta anécdota del maestro Sankara, el Rey y un elefante.
Propusieron soltar a un elefante en el camino habitual de este maestro, para ver que hacia frente a la Ilusión y comprobar si era capaz de comportarse como una persona absolutamente desapegada.
Al día siguiente, viendo el filósofo que venía por una ancha avenida en dirección al palacio del Rey, soltaron al furioso elefante. Sankara huyo apenas percibió el peligro, al rato le buscaron y le encontraron en la copa de un árbol de difícil acceso. Subió al árbol con una destreza tal que parecía más un atleta que un Intelectual. El Rey presentó sus disculpas y seguidamente pregunta al gran sabio por su huída física, puesto que debía haberse dado cuenta de que el elefante tenía un carácter puramente Ilusorio y fenoménico. El sabio respondió que la pura verdad es que el elefante es irreal. Tú y yo somos tan irreales como ese elefante. Solo tu ignorancia, ocultando la verdad con este espectáculo de fenomenismo irreal, te hizo ver mi yo fenoménico trepando a un árbol irreal.

8) Conclusión
Cuando el hombre se plantea las preguntas más importantes de su vida, empieza a filosofar y se da cuenta que todo lo que le rodea es Maya, pero el Universo que nos rodea es la manifestación de una Idea que para nosotros es real.
La filosofía de la India concibe que la tarea primordial, y en última instancia irrenunciable, del hombre, consiste en comprender ese secreto, saber cómo actúa, y trascender, si es posible, su hechizo cósmico para llegar a la verdadera realidad, al Ser, al Uno.

El análisis y la experiencia de los “cuatro estados de conciencia” -vigilia, sueño, sueño sin sueños, y el “cuarto”- formaban la línea principal, la espina dorsal de la psicología experimental y autoanálisis del período de las Upánishad. Los cuatro estados de conciencia sirven como un escalera donde debe trascender el yo fenoménico y las experiencias de los fenómenos ilusorios y engañosos de Maya.
Pero en el momento que se alcanza la meta, la escalera, el instrumento, el vehículo pierde sentido y puede prescindirse .

La fuerza que poseen las concepciones del Vedanta advaita en la vida y en la historia de la conciencia hindú, y aún hoy, en la civilización de la India moderna, es sencillamente incalculable. Tres cuartos de ellos aceptan la interpretación que da Sankará de los Brahma-sâtra, en tanto el resto se divide según las diferentes explicaciones del sistema ofrecidas por uno u otro de las demás escuelas o sectas.

Bibliografía
1) Apuntes de Clases de Historia de la Filosofía Oriental.

2) Invitación a la Filosofía de la India
T.M.P. Mahadevan, Fondo de Cultura Económica, Mexico, Ed 1988.

3) Filosofía de la India
HEINRICH ZIMMER, Ed. Palas Athena 1951

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